lunes, 24 de diciembre de 2007

He vuelto al vientre de la ciudad

He vuelto al vientre de la ciudad.
Hace mucho que no miraba
desde adentro sus entrañas,
ese esófago de hormigón,
estas venas de lava.

Hace tanto que no me escondía
en el largo laberinto
de sus miedos de hueso,
en la tibia o triste fábula
de sus frutos de sangre.

Selva de piedra
hábitat
natural
de aves
de paso
útero
repleto
de esperas
de sed
exceso
sin fin
sin tiempo
silencio
azufre
fértil
que abre
puertas
cierra
el pasado
sin
treguas
sin
vanidades
incauto
humo
que entra
en
el bolsillo
de
la noche
piedra
aroma
guitarra
sorda
huella
que
persiste
que
acuchilla
que
quema
hasta que llega la lluvia:
lluvia tersa que me viste y que me calza.

He vuelto al vientre de la ciudad.
Hace mucho que no sentía
este inventario de tejados
que se suceden sin sobresaltos,
que estallan sin rabias, ni rutinas.

Quito, dosmilsiete.

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